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Siete cosas a tener en cuenta en la comunicación gubernamental con el coronavirus:

  1. CONTEXTO. Una crisis marca la agenda política y debes adaptarte con rapidez al cambio pues lo que preocupa o motiva a la ciudadanía debe ser lo más importante para ti.
  2. VERDAD. Se ha aprendido a buscar y encontrar información veraz, depurando la rumorología y prescindiendo también de la sobreinformación institucional.
  3. ECUALIZACIÓN. Sube la importancia en la sociedad de distintos temas como la salud pública y la inclusión, el bienestar personal, la sostenibilidad y la protección.
  4. PROSUMICIÓN. La ciudadanía se implica más en todo lo que se hace, colabora, opina sobre lo que está pasando y es protagonista en los medios de comunicación.
  5. TRIANGULACIÓN. A su manera lo conservador deberá tratar los servicios públicos y lo progresista el esfuerzo empresarial y de fuerzas de seguridad.
  6. TECNOLOGIZACIÓN. Se ha acelerado la comunicación en tiempo real, con más medios y personas conectadas más exigentes y menos influenciables.
  7. STORYDOING. Se necesita un relato estratégico de los hechos, sobre la gestión realizada día a día y sobre la que vendrá, racional y emocional, transparente, positivo, participativo y optimista.

Porque nadie gana unas elecciones, las pierde quien gobierna.

#ComPol #MktPol #ComGov #LiderCoach #OGov

Cuesta recordar unas elecciones que den por seguros unos resultados. El escenario electoral está disruptivo como nunca habíamos visto: con formaciones políticas que aparecen cubriendo espacios vacíos, percepciones ciudadanas en cambio constante y una agenda política en ebullición.

Si hablamos de gobernabilidad, más de lo mismo: dos bloques ideológicos con distintas fuerzas políticas que han pintado el mapa institucional con pactos de todas las formas y colores.

En ese crisol imprevisible, no se trata de saber lo que viene con una certeza burócrata que ya no existe, se trata de adaptarse adhocráticamente al cambio. Y para lograrlo, tampoco necesitamos de esas personas que lo tienen todo previsto y bien atado, sino de profesionales que evolucionan con un contexto dinámico para maximizar sus oportunidades en cada paso que dan.

Procuremos programas formativos que se adapten al tiempo que vivimos, que ofrezcan menos verbosidad y más herramientas, con teoría ligada a la practicidad. Logremos estudiantes que piensen fuera de la caja, innoven y lideren el cambio.

Si cualquier adolescente va a un centro de estudios a final del trimestre para recuperar siete asignaturas suspendidas, el profesorado hará todo lo que esté en sus manos, pero será complicado que el curso se supere con buena nota.

Pues de la misma manera, si recurre un partido en precampaña electoral a contratar los servicios de consultoría, va a ser difícil que se cambie el destino que se ha trazado a lo largo de la legislatura.

Nadie gana unas elecciones, las pierde quien gobierna, pues tiene una doble vía espectacular para continuar al frente de la institución que representa. Si gobernar es pesado, estar en la oposición es peor.

Tenemos cuatro años para ecualizar y triangular nuestra ciudad, identificar los temas y los mensajes que importan al vecindario, destilar una estrategia, comunicar conversando con una ciudadanía prosumidora que no digiere lo unidireccional e identificar ese valor que queremos compartir emocionadamente.

Como las Fallas de València (España), con las cenizas aún calientes después de su quema, empiezan a trabajar para que el año siguiente salga todo aún mejor. Así estamos, en campaña permanente desde el primer día de la legislatura para llegar con todos los deberes hechos a la próxima campaña electoral y no suspender el examen.