En los últimos meses hemos realizado los planes de igualdad internos de dos poblaciones de la comarca de los Serranos, Benagéber y Titaguas, y otro en una población del Camp de Túria, Marines (Comunidad Valenciana).

A pesar de sus diferencias sociodemográficas, las administraciones locales de estas tres poblaciones de entre 200 y 2.000 habitantes se podrían comprender relativamente como limitadas, lo que repercute en una escasa plantilla laboral que condiciona el diseño e implementación de las medidas de igualdad.

El factor rural, con todas sus ventajas y atractivos, puede añadir sin embargo particularidades al ámbito de la igualdad, ciertas resistencias asociadas a algunos procederes locales: tradiciones, estereotipos y roles que se resisten al cambio y que, en ocasiones, prejuzgan algunos comportamientos contemporáneos que facilitan la inclusión, la diversidad o la sororidad entre otros conceptos con los que vamos ganando espacios.

Aunque es en su dimensión administrativa donde más diferencias estructurales podemos encontrar. La conciliación personal, familiar y laboral, garantizar la paridad, la promoción interdepartamental, la oferta formativa o las oportunidades que hay en el mismo acceso a la ocupación, son cuestiones que exigen un tratamiento concreto que aporte soluciones efectivas y factibles para el número real de personas y su propia organización en estos ayuntamientos.

Hablamos de lo mismo: de igualdad, pero cambian las estrategias según estamos trabajando en grandes ciudades, poblaciones rurales, empresas o administraciones públicas. Las acciones resultantes deben adaptarse a las especificidades de cada planificación igualitaria.

#Igualdad #Sororidad #Inclusión #Diversidad

 

 

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