Nadie gana unas elecciones, pierde siempre quien gobierna pues tiene el doble de oportunidades para quedarse donde está. Si estás en la oposición y continúas haciendo lo mismo que hasta ahora, en las próximas elecciones es difícil que consigas la alcaldía.

Es verdad que los dos partidos con más opciones tenéis una sede, estructura y ciertos medios para contar las cosas, aunque tú con una militancia más o menos motivada en medio de la travesía del desierto y un relato de lo que aún tenéis que demostrar.

Sin embargo, el grupo adversario está gobernando y cuenta con un equipo que se lleva bien en la victoria, con todos los medios del ayuntamiento para lograr lo que propusieron y poder contarlo.

De esta manera, tenemos que esperar que el equipo de gobierno local no rentabilice su doble condición gubernamental y partidista y que tú cambies el chip para que la gente no te vea ni espere de ti lo mismo de siempre:

  • Si estás presentando a los plenos mociones hechas por vuestro equipo o las que os envían del partido sobre esto y aquello, eso, tiene poca trascendencia y volverás a perder.
  • Si esperas que el contexto autonómico o nacional juegue en contra del gobierno local y que tu marca mejore, debes pensar que ahora la gente elige en cada cita electoral a quien más le conviene y volverás a perder.
  • Si prácticamente estás criticando todas sus obras diciendo que se podrían haber mejor así o asá, tu posición será tan cansina como hablar del trabajo cuando te invitan a una fiesta y volverás a perder.
  • Si cuentas que alcaldía y concejalías cobran mucho y pides que se bajen el sueldo, al vecindario le dará prácticamente igual porque cobrar es lo normal cuando se trabaja, por lo que posiblemente volverás a perder.
  • Si dices que ese gobierno va a la suya y no le hacen caso ni en su partido, en realidad le haces un favor, porque a la gente le suele gustar que la alcaldía no atienda mucho a sus siglas y volverás a perder.
  • Si esperas que una crisis social, política, sanitaria o medioambiental le pase factura, igual lo que le hace es más fuerte si la gestiona bien y se escuda con ella, por lo que volverás a perder.
  • Si te preparas los temas del pleno y los discutes con más o menos fortuna y crees que eso te irá bien cuando lo vean en streaming, en realidad eso no lo verá casi nadie y volverás a perder.
  • Y si estás contando estas cosas en redes sociales te darán me gusta tus siete amistades del partido y tu causa importará menos que nada al resto de la población, por lo que volverás a perder.

En política quien se queja pierde, así que te recomendamos que hagas un giro total a tu estrategia por si falla el gobierno y quieres tener más oportunidades en la próxima ocasión.

¿Sabes lo que es D+1 o N/24? Si quieres te lo contamos y haces otra cosa en modo permanente pensando fuera de la caja porque, probablemente, si sigues igual las próximas elecciones las volverás a perder.

#ComPol #OGov #MktPol #LiderCoach #Estrategia

Estamos conectando con aquello que mueve y conmueve a la ciudadanía, con lo que interesa, con todo aquello que la identifica, encontrando ese valor fundamental que se quiere compartir.

En modo permanente, con respuesta en tiempo real, legitimando cada palabra con el protagonismo de la gente, liderando el cambio y hablando como se entienden las personas en sus propias vidas.

Porque la comunicación personal, organizacional o gubernamental no trata de contar lo que se está haciendo, la comunicación es gestión estratégica en sí misma, concertando las partes en una misma dirección, con un estilo, un relato y una meta que alcanzar.

Hacemos que la imagen sea igual a la realidad en una etapa de postureo. Trabajamos para que la verdad sea veraz en una época de posverdad. Logramos que tengas lo que te mereces a pesar de todo lo demás.

Porque no es comunicación política, es comunicación.

La verdad es que escuchamos muchas cosas en los medios de comunicación sobre el lenguaje inclusivo, en la mayoría de las ocasiones con argumentos o críticas que no se ajustan demasiado a la realidad.

Y lo cierto es que, además de las razones de justicia social en la que se asienta la reivindicación de su uso, también hay una perspectiva utilitaria que no se comenta tanto y vale la pena recordar.

Principio básico persuasivo para cualquier empresa o institución: no hay nada mejor que dirigirse a todo el mundo por igual en tu comunicación, que todo aquello que digas incluya a todas las personas a las que te refieres, sin prescindir de nadie cuando te expresas.

Mujeres y hombres, LGTBI y diversidad funcional, familiar y social, no hay más. Deconstruye el lenguaje tal y como te lo enseñaron y mejóralo, no se trata de poner “alumnos” en masculino genérico, pero tampoco “alumn@s”, “alumnxs”, “alumn=s”, ni cosas así. Se trata de poner “alumnado” y de escribir como siempre usando las palabras que tenemos en el diccionario, pero dándole la vuelta para que nadie se quede fuera.

«Ciudadanía» en lugar de «ciudadanos», «profesorado» en lugar de «profesores», «para el vecindario» en lugar de «para los vecinos», «date prisa que se acaban» en lugar de «corre que se acaban», «quienes estéis» en lugar de «los que estéis» leyendo esto ahora. Tenemos palabras de sobra para decir lo mismo de una manera que nos conviene más.

Piénsalo, mejor que toda la gente a la que te interesa llegar se de por aludida ¿no?

Si cualquier adolescente va a un centro de estudios a final del trimestre para recuperar siete asignaturas suspendidas, el profesorado hará todo lo que esté en sus manos, pero será complicado que el curso se supere con buena nota.

Pues de la misma manera, si recurre un partido en precampaña electoral a contratar los servicios de consultoría, va a ser difícil que se cambie el destino que se ha trazado a lo largo de la legislatura.

Nadie gana unas elecciones, las pierde quien gobierna, pues tiene una doble vía espectacular para continuar al frente de la institución que representa. Si gobernar es pesado, estar en la oposición es peor.

Tenemos cuatro años para ecualizar y triangular nuestra ciudad, identificar los temas y los mensajes que importan al vecindario, destilar una estrategia, comunicar conversando con una ciudadanía prosumidora que no digiere lo unidireccional e identificar ese valor que queremos compartir emocionadamente.

Como las Fallas de València (España), con las cenizas aún calientes después de su quema, empiezan a trabajar para que el año siguiente salga todo aún mejor. Así estamos, en campaña permanente desde el primer día de la legislatura para llegar con todos los deberes hechos a la próxima campaña electoral y no suspender el examen.